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JUNTO A FRANCISCO

    No pretenden otra cosa estos poemas que lo que realmente son, retazos de vida franciscana, Y apenas si alcanzan la calidad fragmentaria del retazo, porque retazos serían, cuanto más, estos comentarios escritos al desgaire sobre textos tomados de los escritos de Francisco de Asís, si la interpretación poética responde a la intención expresada o al menos sugerida en ellos. Texto selectos todos, porque resumen puntos cardinales de una doctrina espiritual, la suya evangélica, que conmovió los cimientos de una cultura medieval hermanando a quienes distanciaba y estamentaba la pirámide nobiliaria, tan empinada y excluyente.

    En ensayos, en novelas aún recientes y socorridas referencias periodísticas, la figura de Francisco sigue haciendo pie en nuestra cultura y lenguaje actual. Francisco no ha muerto todavía, por eso, porque su sentido fraterno y el lenguaje de su amabilidad siguen vigentes, en la medida que sin amor, la vida y actividad del hombre carece de pauta vital que las justifique y les dé sentido. Nadie es capaz de vivir sin amor.

    Esa podría ser otra palabra clave para subtitular estas composiciones, que inauguran su andadura en un medio tan actual como Internet, el amor; amor a Dios, amor a los hermanos, amor a las criaturas todas, a las que el santa invitaba a concurrir con él en un himno universal de alabanza al supremo Hacedor. Todos hermanados por una cinta invisible y formidable, el amor. Y desde el amor, la renuncia a todo lo que lo pueda estorbar. Es la razón de la pobreza de Francisco y de cuantos pretenden caminar, al ritmo de los pasos de Cristo, por tan estrecha andadura.

Fray Ángel Martín

LA PALABRA

    Nos hiciste e semejanza tuya y nos pusiste en el paraíso. 1R 23, 2/3

    A semejanza suya. Hay algo nuestro
coincidente con Dios; un ramalazo
de identidad, una frontera
neutral, un apretado
contacto que convoca
a la urgente tarea de encontrarnos
para sabernos, para entrelazarnos
el corazón, la sangre y las palabras.

    A semejanza suya,
soy dueño de mis manos y mi boca,
porque este simulacro casi divinizante
me unge de obligatoria libertad
para rendirle acato. Es la primicia
frutal, desde mi asombro agradecido.

    Todo me induce a proclamar temblando
la atrevida bondad de quien dispone
mis ojos a la altura de los suyos.

    Gozo del don de mis palabras,
porque escucho las suyas creadoras
rebotando en los labios de las mías.

    Con ellas interpelo búsquedas afanosas
y respuestas urgentes que me empujan
al ámbito común, donde me encuentro
al encontrarle a él; es como quiero
llevar a plenitud, como los ríos,
el agua escurridiza que me han dado.

    Gracias, Señor; gracias te canto
en un himno ferviente de agradecido amor.
Gracias porque me has hecho
tan apretado a ti, que me ha lacrado
con un sello de luz tu semejanza.

 

VIGILANCIA

    Tanto sobre sí como sobre los suyos, Francisco ejercía una extremada y continua vigilancia... No les pasaba por alto la menor negligencia. 1Celano 42

    Poned una talaya en cada esquina;
Dios llega y no sabemos nunca cuándo.

La noche obliga. No camina a ciegas
quien calcula con tiento las premuras
del tiempo y habilita
candil y aceite, como quien concierta
urgencia y compostura.

    Mantener cuidadosos encendida
la lámpara, previene
contra los desvaríos
de toda despreocupación.

    Proceder con cautela,
lleva tasar con cupos de esperanza
la distancia, la luz y el equipaje.

    Poned en cada esquina una atalaya
al alcance de Dios, que no os sorprenda
cuando la oscuridad grite su asombro
si os ve sumidos en la improvisación.

    Dios se os está acercando
paso a paso; no espera
a quien no sabe estar. Poned, hermanos,
en cada esquina una atalaya
al acecho de Dios.

 

EL SACRIFICIO

    ¿Qué superior manifestó jamás a sus hermanos la solicitud que les tenía Francisco?...Se ofrecía él mismo como sacrificio y Dios no podía negarle sus gracias. 2Celano 174

    Tener la cruz a mano capacita
para entender hasta qué punto
sobrepujó el Amor la cima
de su derroche. No cabría
en otro corazón, porque redunda
los límites del suyo, que no fuera
el corazón del Padre.

    Fray Francisco también crucificaba
en la cruz de Jesús sus apetencias
con estricto rigor, como quien pone
a la sombra el orgullo y pisotea
su egoísmo a sus pies, no de otro modo
a como clava un ojo de paloma
en un rayo de sol cualquier arquero.

    No le dolía el corazón si había
manos donde ponerlo, cuando tuvo
heridas que besar y hombro cansado
de donde retirar cruces ajenas.

    No vivir para sí; vivir del todo
era vivir inserto, como astilla,
en la cruda madera de los otros.

    ¿Por qué no juntaremos nuestro vaso
de agua particular en el regato
común que lleva al río?
Dios es el mar y espera en sus orillas
nuestra llegada a lomos de avenida.

 

LAS CRIATURAS

    ¿Quién podrá expresar la dulzura que inundaba el alma de francisco al divisar en las creaturas la sabiduría, el poder y la bondad de del creador? 1Celano 801Celano 80

    Leer con acendradas
maneras, hoja a hoja, sin premura,
cómo ha escrito el Señor
su nombre en cada hoja,
en cada brizna, en cada
arista de una piedra, de una pluma,
de la lámina azul y transparente
de agua colgada, como cristalera,
de una cascada; leer despacio
su nombre en cada cosa, enardecía
los ojos de ternura al pobrecillo
de Asís. Lo dicen todos
cuantos leían, a su vez,
en la dulzura de su rostro
la alegría de Dios.

    Dios desvela su luz a quien la sabe
descubrir con asombro
en la alta alfarería de sus manos.
Dios invade de luz a quien se atreve
a transgredir la oscuridad del bosque,
para alcanzar la efigie
secreta de su rostro.

    En el lago del suyo
Francisco reflejaba la alegría
de Dios.

 

COMO LA NOCHE

    Para san Francisco, la pobreza era la primera piedra de la Orden...y si alguna vez desapareciera, quedaría enteramente destruida. Leyenda Mayor 7/2Leyenda Mayor 7/2

    Somos como la noche, peregrina
de Dios, porque no tiene
piedra en qué descansar mientras asome
una alborada tras el horizonte.

    Tenemos asentada
nuestra razón de no tener
en la piedra angular de Cristo pobre.

    Somos como la noche, que mantiene
sólo su condición de lejanía,
vacía de sí misma
y sin otro confín que la esperanza
de una crecida repentina
de luz. Sólo quien tiene
a punto el corazón y las dos manos,
puede alcanzar la plenitud, un día,
con que nos llene Dios.

    Sólo Jesús nos tiene;
nada sin él, como la noche
vacía de sí misma, porque ocurre
que ni siquiera es nuestra
la estrella vacilante
que nos prende el candil de la esperanza.

Como la noche.

 

LA PAZ

La paz que anuncias con vuestra boca, ha de morar antes en vuestros corazones. Tres Compañeros 58Tres Compañeros 58

    No obtendrá reciedumbre
el roble que no afirma sus raíces
en el abrazo de la bronca tierra.

    También la paz. Sembrad en abonadas
tierras de mansedumbre
su rubio trigo: ondulará la mano
del viento, en oleadas de pacífica mies,
copiosos mar de espigas rutilantes.

    Nace en el corazón, crece en el seno
caliente de la sangre
y corona la frente y las palabras
de quien mima la frágil entidad de su nombre.

    Nube loza encubre
la delgadez de su perfil sereno.
El grito la estremece, el alboroto
sacude su firmeza. Sólo cuando
se desvanece el hosco fragor de la tormenta,
firma con su arco reconciliador
el dintel de la lluvia.

    Necesita asentar en roca estricta
la levedad de su figura.
Sólo de hondo caudal
alumbran fuentes agua manadera.
Sólo quien tiene recio el ancla sabe a salvo
la nave. Necesita, como el roble,
afirmar sus raíces
en los dominios de la reciedumbre.

 

DIOS ES AMOR

    Contra las astucias del enemigo afirmaba el santo: Mi mejor defensa es la alegría. 2 Celano,125 2 Celano,125

    No quiero flechas ofensivas
ni bronce que me escude. Me protege
de toda hostilidad
el espolón de mi alegría;
saber que flota desplegada al viento,
como bandera luminosa, toda
la gozosa efusión de estar ungido
con este gozo de saberse hermano
del mismo Hijo de Dios.

    Tiene razón holgada mi alegría.
Contra el temor y la tristeza,
incluso contra el filo despiadado
del sufrimiento,
no hay tronera mejor que verlo todo
a través de los ojos amorosos
con que nos mira Dios.

    Y es que
si el amor es gozoso y sus latidos,
de mensaje en mensaje,
traspasan con tan firmes sacudidas
de lado a lado el pecho, como el mosto
de su luz el aliento, las palabras,
el pensamiento, el corazón, los ojos...,
no hay mayor alegría que saberse
atornillado al corazón de Dios.
Porque si es jubiloso
el amor y su abrazo sobresalta
desde el asalto de su arrobamiento,
Dios es amor.

 

LA PAZ

    Le dolía que nadie, ni religiosos ni seglar, se interpusiera para restablecer la paz y la armonía entre el podestá y el obispo de Asís.Leyenda Antigua 44Leyenda Antigua 44

    Si la paz fuera un niño que nos tiende
la débil mano, ¿quién le negaría
la suya acogedora?

    Lo cierto es que la paz tiene muy frágil
su consistencia y necesita
ir sujeta a soporte y barandilla
que le otorguen firmeza, como el árbol
se afianza en las raíces.

    No somos lluvia indiferente,
que no sabe si arrasa, cuando cruza
sobre la misma inundación
que provoca su exceso pavoroso.

    Nadie quiera eximirse
de tomar las cautelas que aconseja
interponer atenuantes
de amor entre actitudes contrastadas.

    La paz es la figura quebradiza
de loza antigua, sobre un mueble
antiguo. No soporta
tratos ni zarandeos onerosos.
Ponedle una hornacina en las paredes
del corazón. Es hija vuestra.

 

NUESTRO ALIMENTO

    Ahora que hemos dejado el mundo, nada nos queda por hacer que ajustarnos a la voluntad del Señor y darle satisfacción. 1Regla 22/9 1Regla 22/9

    Ya no somos del mundo,
este paisaje espléndido en que estamos,
pasajeros por él, y que recuerda tanto el día
en que Dios lo hizo bien. Lo contemplamos
absortos y lo bendecimos,
obra de Dios al fin y hermano nuestro.

    Pero no somos
del mundo. Corresponde ahora
interpelar, por las oscuras
senda del corazón
y en las huellas que imprime su presencia
en nuestra intimidad, con qué palabras
el Señor nos sugiere sus deseos.

    Y está claro.
Hay que lacrar, con indeleble sello
de amor, el compromiso que nos ata
a las rodillas del Señor. Y a cambio,
si propiciaron el sustento
de Jesús las secretas sugerencias
de un Padre celestial, sean palmarios
deseos de Jesús nuestro alimento.
No se acaban las aguas de su fuente
ni el árbol de su fruta interminable.

EL SUFRIMIENTO

    Suplico al hermano enfermo dé gracias a Creador por todo lo que le sucede y anhele estar cual el Señor lo quiera, ya sea sano o enfermo. 1Regla 19/3-4

    Señor, yo te doy gracias,
un vez más, por todos los vendajes
con que tu mano
ha mitigado, siempre compasiva,
la esquina del dolor, cuando acosaban
chuzos de cólera y palabras
violentas la manzana de mi fragilidad.

    No se me ocurre
hacer pie en la entereza cuarteada
de mi dudosa consistencia.
Como Pablo, injertado
en la madera de tu cruz,
fundo mi empuje en ti,
en quien cifré, como quien clava el ancla
de su temor, la alentadora fuerza
de mi debilidad.

    Gracias a ti soy musculoso
en mis debilidades, sofocado
el aterido filo
del dolor al rescoldo de tus manos.

    Gracias por el dolor, gracias Dios mío
porque el puñal lo empuña un puño soberano.
Gracias, gracias Señor.
Te doy gracias sin fin,
y así imperecederamente
ha de cantar a gritos mi entusiasmo
la letanía de mi acción de gracias.

 

A LA LUZ DE MARÍA

    Fue junto a aquella que concibió al Verbo..., cómo Francisco engendró y dio a luz el espíritu de la verdad evangélica. Leyenda Mayor de San Bonaventura 3/1

    A la luz de una estrella,
las manos temblorosas de María
recostaron con miedo,
en unas tibias pajas navideñas,
envuelto en los pañales
apretados del tiempo,
la eterna luz de la verdad de Cristo.

    A la luz de los ojos de María
y al calor de sus manos bienhechoras,
quiso también Francisco hojear, como piedras
preciosas, una a una,
las misteriosas singularidades
del corazón llagado de Jesús.

    Asís y Nazaret tienen la misma
brisa de fuego, inspiradora
de espacios luminosos donde acampan
las enseñas de Dios.

    Era su luz lo que buscaba
su afán, era el rescoldo
del amor escondido en las cenizas
del olvido del hombre,
lo que aventaba, enardecido.
con su aliento Francisco.

    Quien quiera descifrar el mapa exacto
que conduce hasta Dios, lea despacio
en los ojos velados del de Asís
cómo interpreta el corazón de Cristo.

LOS MINISTROS

   Los ministros merecen honra y amor, porque llevan el peso de muchas preocupaciones y trabajos. 2 Celano 1872 Celano 187

    Coge el timón de tus hermanos, ata
en un haz todas sus precariedades
y avienta el polvo del camino bronco,
buen cireneo.

    Buen cireneo necesitan cuantos
tienen herido el hombro, y los que, a rastras,
bajo nocivo peso, siempre esperan
tu mano amiga.

    Tu mano amiga marcará con tiento
por qué vereda o singladura cierta
verán la luz del horizonte claro,
día tras día.

    Día tras día, tu bajel anhela
del buen criterio del piloto vientos
que hinchen las velas apaciguadoras
de la bonanza.

    Y en la bonanza, ¿cómo ha de inquietarnos
una tormenta , si en Genesaret,
tú como Pedro, sobrenadarías
hoy como ayer?

    Hoy como ayer, Jesús boga contigo,
gran timonel que nos convoca a todos.
Y en su compaña, ningún viento en contra
puede escorarnos.

    Coge la cruz, timón de tus hermanos;
ya se adelantan ellos con la tuya,
pues, comandante con la cruz de todos,
va Jesucristo. Amén.

 

SIEMPRE

Adorámoste, Señor, en todas tus iglesias (Testamento de S. Francisco)

    Quisiera prolongar mis ataduras
con tu cintura, prietos como piñas
los dos. Ya lo quisiera,
más alla del momento indescriptible
en que te haces presente en las espigas
majadas por el hombre y en el mosto
que ha abonado el racimo.

    Por eso, te bendigo en las iglesias,
donde una lábil luz afortunada
te acompaña temblando, como niño
miedoso en un rincón oscurecido.

    Quisiera estar a un tiempo
en todas tus iglesias bendiciendo
el misteriosos don, para pensarte
siempre cerca de mí, del mismo modo
que cuando nos cruzamos pecho y boca
en el encuentro de la comunión.

    Nadie que no te sienta
íntimamente o no ha vivido
pendiente de otro cuello, sabrá nunca
lo venturoso que es amar y cómo
duele el amor de Dios cuando palpita.

    Por eso, Señor mío,
siempre contigo, pronunciando siempre
tu nombre, imaginando
tu rostro siempre, ya quisiera
estar presente allí donde tú moras.

    En alabanza
de Jesucristo, amén.

 

DUEÑO DE NADA

    Devolvamos siempre todos los bienes al Señor Dios sumo y altísimo. 1Regla 17/17

    Al estrenar la luz, dueño de nada,
me vio nacer la niebla primeriza
del tiempo, detenido
el polvo de su rueca todavía.

    Dueño de nada travesé el paisaje
que me enseñó a vivir por los atajos,
los bosques, la ladera, la llanura.

    No me importa tener. Al fin, ninguno
logra arrancar, para tender el vuelo
definitivo, ni la menudencia
de un alfiler, un vaso o una rosa.

    ¿Qué induce a manejar con tanto ahínco
reductos posesivos, arrogantes
adjetivos limitadores?:
Mi casa, tu desván, sus pertenencias,
la tierra que heredé de mis abuelos,
el trozo de esperanza que he labrado
con el sudor cansado de mi espalda

    Tú, Señor, que nos diste
sin más avales que tu gratuidad
amor, hermanos, techo y un entorno
que habla de ti, no dejes nunca
que mi mano atrevida imponga el cuño
de la conquista, sobre los talentos
que ha de rendir un día
multiplicados mi fidelidad,
porque el grano de trigo
copiosa espiga devendrá mañana.

    Recoge el corazón, la edad, la vida,
lo poco que he sabido cultivar:
unos renglones, la bengala efímera
de unos conceptos universitarios.
Es todo el equipaje que he acopiado
doblando casi ya la servilleta
por la mitad de un siglo.