Portada > Organización escolar >

a

II.- Nuestra realidad

1.- Las voces del Mundo
2.- Las voces de la Iglesia
3.- Las voces de nuestro centro

3.1. Los alumnos
3.2. Los profesores
3.3. La fraternidad de hermanos menores
3.4. Los padres
3.5. Personal no docente

1.- Las voces del mundo

En esta aproximación a la realidad que nos configura, nos define y nos posibilita, queremos tomar conciencia del momento histórico en el que vivimos a un nivel global.

Esta realidad es excesivamente compleja. No pretendemos recogerla en unas cuantas afirmaciones, sino más bien, extraer algunas de las notas que más influencia están ejerciendo hoy día en nuestro mundo.

En primer lugar, somos conscientes de la importancia que tiene la economía para el desarrollo o la regresión de los países. Es indudable que la economía de mercado, el neoliberalismo no encuentra obstáculos y acampa a sus anchas proclamando lo virtuoso que es para todos consumir, sea lo que sea, y cuanto más mejor. Sin duda, nuestras sociedades de bienestar en occidente están básicamente montadas sobre esta realidad. En ello encontramos aspectos positivos tales como una mayor calidad de vida, una oferta mucho más amplia de posibilidades culturales y de ocio, una mayor posibilidad en la erradicación de muchas enfermedades. Pero el precio que estamos pagando por ello es también muy significativo: este capital está en manos de grandes multinacionales, las cuales ejercen un poder que lleva a subyugar las políticas de los gobiernos de los países, no ya pobres, sino también de los ricos. La desigualdad entre ricos y pobres se va haciendo escandalosamente grande; el problema ecológico es muy serio, dado que las empresas poderosas explotan los recursos naturales al precio más bajo para obtener mayores ganancias, sin respetar las condiciones medioambientales; la mentalidad del usar y tirar; la creación de necesidades inútiles; la mentalidad de que todo es comprable con dinero, incluso las personas, son algunas de estas consecuencias.

Esta economía se ha extendido a todo el planeta desde que en 1989 cayera el muro de Berlín y el sistema socialista dejase de ser una amenaza para las economías occidentales. Lo que ello ha traído consigo ha sido la llamada "globalización". Más que nunca ahora nos damos cuenta de lo próximos que podemos estar unos de otros: se ha globalizado el capital, pero también se han globalizado las relaciones, generándose si cabe, ciudades más cosmopolitas que nunca. Esta globalización también se pone de manifiesto en los flujos constantes de personas que van en busca de lugares más propicios para vivir dignamente. La globalización está ejerciendo un influjo decisivo en nuestras sociedades a través de los medios de comunicación, quienes nos acercan en tiempo real a acontecimientos que están sucediendo en nuestras antípodas. Somos más conscientes que nunca de que no vivimos solos, de que millones de personas l as tenemos a nuestro alcance con solo entrar en internet o con tomar un avión. Por eso, más que nunca podemos ser sensibles a las realidades de otros países y personas, y también hemos de comenzar a hablar de una globalización de la solidaridad, y no únicamente de la pobreza y de la injusticia.

Gran responsabilidad de que la globalización esté teniendo el impacto que está teniendo, junto a factores de tipo político y económico, es el desarrollo espectacular de las tecnologías. En estos últimos cincuenta años hemos avanzado en tecnología más que en lo que denominamos como"historia de las civilizaciones". Vivimos en una era tecnológica: en nuestras sociedades occidentales no podemos prescindir de la electricidad, del petróleo, de los sistemas informáticos, de la televisión o la radio, etc. Hoy tenemos muy integrado ese desarrollo, que hace apenas unos años era pura "ciencia-ficción". Asomándonos una vez más al ancho claustro del mundo nos damos cuenta de que quienes disfrutan de esas tecnologías son una minoría, mientras que hay otra mayoría que no tiene ni lo más imprescindible para poder vivir. Esto también nos interroga como comunidad educativa que está abierta a las sociedades plurales. Por otro lado, el uso que se hacen de estas tecnologías muchas veces está en función de intereses económicos que quedan lejos de aportar un progreso ético y responsable en el conjunto de la humanidad. Más de cerca, a nosotros nos ha de preocupar que nuestros jóvenes puedan situar justamente estas tecnologías, considerándolas como medios que posibilitan a la persona un desarrollo que, de por sí, ni las máquinas ni el dinero lo pueden dar. Nos preocupa que la comunicación interpersonal no se pierda tras aparatos en los que uno deja su rostro a la sombra. Nos preocupa el uso que nuestros jóvenes puedan hacer de instrumentos como internet, videojuegos, etc. Las tecnologías correctamente empleadas aportan y pueden aportar un soporte importante a la investigación, la ayuda y el desarrollo de la creatividad de las personas. Sus posibilidades son inmensas, la cuestión es saber encauzar esas posibilidades.

Otro elemento importante en esta aproximación a las voces de nuestro mundo es la referida a la dialéctica injusticia-solidaridad. Son muchas, demasiadas las personas que mueren todos los días fruto de la injusticia: terrorismo, hambrunas, explotación laboral, guerras... Muchas de estas muertes se podrían evitar fácilmente si hubiesen mecanismos internacionales serios que obligasen a estados y multinacionales a cumplir con los derechos universales de toda persona proclamados hace ya más de 50 años por las Naciones Unidas. Las corruptelas, las torturas, el afán de poder, el odio visceral de unos pueblos o etnias con otras; el tráfico de armas, de drogas, de personas son hoy en día una realidad en nuestro mundo. En esta situación de dolor, los que salen perdiendo son los de siempre: los débiles. Resulta que ellos son la mayoría de la humanidad. Por eso, una ética universal y cristiana exige estar al lado de estas personas. Hoy también son muchas, aunque no tan relevantes, las voces que anuncian la esperanza a este mundo y que denuncian las atrocidades que día a día se comenten. Parece que la injusticia tiene unos tentáculos difíciles de parar, pero siendo esto así, hemos de decir también que la violencia no genera únicamente más violencia, sino que también genera solidaridad entre unos y otros. Muchos se reconocen como víctimas en el rostro de las víctimas que sufren directamente el efecto de la injusticia. En un mundo donde prima lo privado, lo individual, se hace necesario fomentar la participación, el trabajo en equipo, la solidaridad.

Finalmente hay otro dato que queremos tener en cuenta en este breve análisis. Nos referimos al encuentro de culturas, a gran y pequeña escala. Son muchas las tensiones que surgen en nuestro país, en nuestro continente y en nuestro mundo con respecto a este tema. Todos sabemos que somos iguales en dignidad, y también sabemos y compartimos que la pluralidad es una realidad y un valor a potenciar. Ahora bien, parece que en ese afán de buscar y definir la identidad de los diversos pueblos, culturas y nacionalidades, se tenga que hacer a costa de negar otras culturas, pueblos y nacionalidades. Se están dando muchos signos de intransigencia en este sentido que ponen en serio peligro la convivencia pacífica de muchos pueblos. Frente a este radicalismo excluyente que viene de las culturas, religiones, o de los nacionalismos, también hay otras vías de relación a través de las cuales se puede llegar a construir una convivencia pacífica, aunque no exenta de problemas. Hoy más que nunca se hace imprescindible saber escuchar, también saber ceder en pro del otro. Las armas para construir un mundo respirable parece que hoy en día son las de los misiles o las "mochilas bomba". Puede haber y de hecho hay alternativas a esta manera de comunicación cuyo nombre es la "destrucción": la reconciliación, el perdón, el diálogo, la humildad...

Junto a esta realidad nacional e internacional, otra mucho más cercana a nosotros como es la local: Carcaixent. Es éste un pueblo que cuenta con unos 22.000 habitantes, situado en la comarca de la Ribera, a unos 35 kilómetros al sur de la ciudad de Valencia. Si bien, en un periodo reciente Carcaixent era un pueblo muy rico debido al cultivo de la naranja, en la actualidad este nivel ha descendido. Las personas que trabajan en el pueblo viven básicamente de la agricultura (naranja) más algunas fábricas. La mayor parte de la gente trabaja fuera, concretamente en el sector servicios. Por lo tanto, podemos decir que el nivel económico de sus habitantes es medio tirando a alto, por el potencial económico de otra época.
Socialmente también se reconoce la importancia que va teniendo en el pueblo la presencia de inmigrantes, sobre todo del este de Europa.
Culturalmente, el hecho de que existan dos colegios privados dice de su importancia.

2.- Las voces de la Iglesia

Como centro educativo católico y franciscano, nos vemos en la necesidad de incorporar a este Proyecto de Pastoral un apartado en el que se recojan aquellos signos que dan identidad hoy día a la Iglesia universal y local.

Con el Concilio Vaticano II la Iglesia dio un vuelco en su manera de entenderse a sí misma y al mundo. Muchas cosas cambiaron, también su mentalidad. Con el paso de los años, las ilusiones que por aquellos años sesenta se despertaron entorno a una Iglesia cercana a la sociedad, de los pobres, con una liturgia viva en la que entrase definitivamente la vida, en la que nos pudiésemos sentir todos hermanos en condiciones de igualdad más allá de los ministerios que Ella misma nos encomendase, parece que han ido purificándose, hasta el punto de hallarnos en una situación crucial por lo que se juega de cara al futuro, así como por la respuesta que Ésta da a los problemas del mundo.

En este proceso catársico que la Iglesia ha estado viviendo y vive en la actualidad, la secularidad tiene una importancia decisiva. Desde la Ilustración el hombre no ha dejado de radicalizar sus posturas antropocéntricas, de modo que se ha llegado a un punto en el que se ha querido matar a Dios para en su lugar colocar al hombre. Este proceso originado en la filosofía pasó al ámbito social, en el que ha prendido hasta el punto de colocar a la Iglesia en una de las instituciones menos relevantes en nuestra sociedad, según las encuestas realizadas en el ámbito nacional a los jóvenes.

En palabras de Fidel Aizpurúa, un franciscano capuchino, la Iglesia ha ido pasando "del triunfalismo viejo a la humildad, de la humildad a una cierta esperanza en tiempos del Vaticano II, de la esperanza a la sinceridad en los primeros tiempos del posconcilio, de la sinceridad a un grado de desconocimiento al hacer frente a la modernidad, del desconcierto al desánimo en una época de secularización aguda de la sociedad, del desánimo a la pasividad de la posmodernidad, de la pasividad a la vieja nostalgia que rebrota o a la búsqueda humilde pero tenaz que también brota".

Simplificando mucho las cosas, nos hallamos en ese punto en el que la sociedad ya no se cuestiona si el hecho de creer le aporta algo o no: la indiferencia religiosa ha llegado a tal punto que simplemente se vive al margen del hecho religioso. La persona se ha constituido en centro de su propia existencia sin referencias más allá de las que los medios de comunicación les proporcionan como ídolos a los que dar sus energías y su corazón. Por lo que respecta a la Iglesia, sí parece desprenderse a través de documentos, declaraciones y mensajes de sus dirigentes, que se está queriendo ganar el terreno perdido, pero a costa de volver a modelos que en otra época dieron resultado.

Si bien la secularización hace su camino, el evangelio también hace el suyo. Hoy sigue habiendo mucha gente comprometida con la fe en Jesucristo. Muchos de ellos asumen su misión, y tratan de vivir el contenido de esperanza y de resurrección que aportó y aporta la persona de Jesús. Como no hacía en muchos siglos, hoy se hace especialmente adverso vivir la fe en medio de esta sociedad ilustrada y secularizada. El mensaje de salvación, de esperanza, de amor de estos cristianos queda muchas veces atenuado por el poder de la realidad que se le opone. A pesar de ello, estas personas son un testimonio válido para esta sociedad occidental, sobre todo, en cuestión tan decisiva como es la búsqueda de sentido. Estamos convencidos de que todas las personas buscamos dar un sentido a nuestras vidas más allá de los apoyos fáciles que la sociedad nos proporciona: la oferta cristiana se constituye aquí como una realidad significativa cuyo fondo es una experiencia de relación amorosa con Jesucristo, fuente de vida eterna.

De igual manera que en el apartado anterior aludíamos a la importancia del diálogo interecultural que aboga, no ya por un "inclusivismo" en las relaciones entre pueblos, sino por una "pluralidad" legítima y reconocida donde el intercambio se vive como riqueza y no como amenaza, con respecto a las religiones está sucediendo algo parecido. Hoy en día, uno de los desafíos que las religiones tienen, y entre ellas, la cristiana católica, es la del diálogo interreligioso. En ello nos damos cuenta de que les va la vida a miles de personas. En nombre del dios de los fanáticos se ha matado y se sigue matando hoy en día. Por eso, y porque el Dios verdadero lejos de la muerte, quiere la vida de todos, se hace imprescindible este diálogo. La Iglesia católica es un ejemplo en este sentido: ella ha estado llevando la iniciativa durante las últimas décadas en este terreno, y las apuestas que ha hecho, no únicamente a nivel ecuménico, sino interreligioso, han sido más que notables. Reconocer lo que hay de positivo, de huella de Dios en cada una de las religiones ha sido un trabajo intenso durante estos años; el reto es tratar de entrar en un camino en el que no nos conformemos únicamente con reconocernos, sino en exigirnos una mayor implicación social y doctrinal en pro de la paz y de la justicia universal.

La paz se está convirtiendo en una de las palabras claves que orientan la misión del cristiano católico a la vista de las incesantes guerras y de esa otra guerra no declarada pero no por ello menos destructora como es la del terrorismo, justificada bajo fundamentalismos de marcado carácter religioso. Aunque son minoría, están surgiendo voces que reclaman con fuerza este aporte a la paz que puede venir de un diálogo sincero y abierto entre las religiones.

Si hoy en día el camino del diálogo interreligioso transcurre en el respeto de la pluralidad para conseguir cierto consenso, ese mismo camino es el que se está trazando a otro nivel y de una manera mucho más intensa en el diálogo entre los diversos cristianos. Han sido muchos los siglos que hemos estado separados sin ningún atisbo de aproximación. En el siglo XX se ha iniciado un movimiento precioso llamado "ecuménico" el cual ha sido y está siendo muy fructífero. Hoy, los cristianos nos llamamos unos a otros "hermanos". Mucho queda por recorrer, pero lo logrado permite ser optimista en este sentido.

Otro círculo más reducido de diálogo es también el que ha de propiciarse al interior de la Iglesia católica. A poco que uno se aproxime a ella, reconoce enseguida que dentro de sus mil millones de miembros, existe una diversidad vastísima. Lejos de ser un problema, lo primero que hemos de decir en este sentido es que ello constituye una riqueza, fruto de la acción del Espíritu Santo en su seno. Con todo, no hemos de pecar de ingenuos y hemos de advertir que extremar posturas en las diversas corrientes o movimientos eclesiales llevará a hacer más difícil la anhelada unidad orada por Jesucristo y rota hace ya casi mil años. De igual manera que advertimos corrientes fundamentalistas en otras religiones, también hay grupos católicos que, por sus prácticas, dejan traslucir actitudes de este tipo. La hora de ponerse a la defensiva, de condenar, de ser poseedores absolutos de la verdad ya pasó. Se impone la hora de la misericordia, de la acogida, de la escucha paciente, y también, como no, de la corrección fraterna. En ello nos sigue yendo mucho a los cristianos.

Para concluir este apartado, hacemos alusión a la realidad eclesial de Carcaixent. En el pueblo hay cuatro parroquias, más cuatro iglesias o capillas donde se celebra diariamente la eucaristía: dominicas, franciscanos, residencia de ancianos y colegio de María Inmaculada.

En general, se detecta una gran pasividad en la gente del pueblo en cuanto a su participación y compromiso con su fe y con tareas eclesiales. Si bien, en todas las parroquias hay catequesis de confirmación, por otro lado nos encontramos con que existe un único grupo de Juniors, y en una sola parroquia funciona "Cáritas".

Otros grupos son la Orden Franciscana Seglar, muy reducido y de edad avanzada, aunque muy comprometidos; y una serie de personas que se reúnen periódicamente para reflexionar sobre la Palabra de Dios.

Donde sí se detecta una mayor participación es en las cofradías de Semana Santa así como en las cofradías de los patronos de Carcaixent: la Virgen de Aguas Vivas y San Bonifacio. Las edades de sus miembros son muy diversas.

3.- Las voces de nuestro centro

3.1. Los alumnos

Su economía

Comenzamos analizando su situación económica. Se coincide en señalar que las familias de la gran mayoría de nuestro alumnado tienen un poder adquisitivo "medio". Este poder adquisitivo es algo más elevado en los alumnos de Bachiller, quienes tienen que pagar íntegramente el curso.

En general, los padres de nuestros alumnos son trabajadores por cuenta ajena, situados en la pequeña empresa, y bastantes de ellos dedicados a la agricultura.

Se constata la presencia cada vez más notoria de alumnos cuyas familias se hallan por debajo de la media del resto de familias en cuanto a ingresos económicos se refiere, integrados básicamente por inmigrantes, en su mayoría, venidos del Este de Europa.

Su situación familiar

El ambiente social que se vive a escala local, autonómica o nacional se refleja muy a las claras en nuestro centro. Es normal la presencia de alumnos cuyos padres están divorciados o separados. También existen otros alumnos cuya familia es monoparental. En general, las familias de nuestros alumnos no superan los dos hijos.

Dado que, en muchos casos, el padre o padres trabajan, se constata la dependencia que nuestros alumnos se van creando de sus abuelos, quienes consienten más y reducen el grado de exigencia del niño. Esta falta de tiempo de los padres hacia sus hijos hace que ellos mismos no puedan dominar la situación de crisis que muchos de ellos viven, y se ven abocados a claudicar ante las demandas de los últimos. En otros casos, los padres usan el recurso de los regalos para poner tierra por medio a las dificultades que se les plantean.

También se constata la buena disposición de los padres con el profesorado cuando estos son requeridos para cuestiones relativas a la marcha académica y disciplinar de sus hijos.
Otros datos que también señalamos son:

Según la encuesta realizada a los alumnos de secundaria y de Bachiller, extraemos los siguientes datos:

Aunque el profesorado da menos de lo que los alumnos demandan, lo cierto es que se va ganando en un trato más personalizado. En este sentido está contribuyendo mucho la manera de llevar a cabo las tutorías. También hay que indicar como elemento dinamizador del Colegio las actividades extraescolares que se vienen realizando en fechas puntuales tales como navidad, fallas o final de curso.

Se echa en falta más trato extra-académico con los alumnos, dada la necesidad que ellos expresan de hablar en un contexto más desenfadado. También se constata la excesiva catalogación a que éstos son sometidos por el profesorado por razón de sus notas.

3.2. Los profesores

Se constatan diversos grupos dentro del profesorado con una sensibilidad particular para temas de pastoral.

En general se coincide en afirmar que hay buena voluntad de participación por parte de todos en estas tareas. Se percibe mucha creatividad y aportación de ideas interesantes en este terreno. También se constata que no hay más participación porque no hay más actividades o porque no se les implica más directamente.

Por otro lado, se habla de un sector sin motivación en este sentido.

Hay otro grupo de profesores que están "desencantados": han querido trabajar pero no se les ha facilitado las cosas. Esta situación ha venido provocada en gran medida por la poca información de la que se ha dispuesto en las actividades de pastoral. Con todo, se cree que este grupo sería fácilmente recuperable.

En otro orden de cosas, se valora positivamente el "Curso de Franciscanismo" que se ha venido realizando desde hace dos cursos. Se cree que ahora va siendo tiempo de ir pasando lo expuesto a las aulas.

El gran problema con el que nos encontramos viene marcado por el choque de intereses que produce temas como horarios, disponibilidad de lugares y de personas.

Finalmente se pide que el plan de pastoral sea algo operativo.

3.3. La fraternidad de hermanos menores

El trabajo de los hermanos de esta Fraternidad es valorado como un testimonio de entrega por los niños y jóvenes del Centro.

Se constata que la entrada de hermanos jóvenes en los últimos años ha dinamizado esta dimensión del Colegio. Frente a una pastoral donde lo que primaba era lo sacramental, ha ido emergiendo otra donde lo creativo, la cercanía, lo participativo, lo emotivo va marcando la pauta.
La comunidad de hermanos es ya mayor. Algunos están ya jubilados y otros en puertas de la jubilación. Con esta realidad, se plantea la difícil tensión de integrar a todos en este plan de pastoral, y ser fieles a los signos de nuestros tiempos, a los signos que vamos advirtiendo en nuestros alumnos.

Se constata que algunas celebraciones siguen pecando de excesivamente clericales y poco participativas, y, en relación a los alumnos que toman la primera comunión en el Centro, también se cree en la conveniencia de introducir nuevos elementos, tanto en su preparación como en la misma celebración.

3.4. Los padres

En general, los padres se preocupan mucho más por la educación académica de sus hijos que por las actividades pastorales que se hagan o dejen de hacer en el Colegio. Esta situación viene motivada por la razón de que muchos de ellos buscan en el Centro cierta disciplina y orden que en otros Colegios no existe.

Se constata que para que los padres se impliquen más en esta dimensión, es necesario que se les estimule por parte del mismo Centro.

Por último, el grado de satisfacción de los profesores en relación a los padres es muy elevado cuando se trata de abordar problemas referentes a sus hijos, sobre todo cuando son reclamados por el tutor.

3.5. Personal no docente

El personal no docente es importante en el Centro. Aportan al Colegio un trabajo insustituible, y en general, existen buenas relaciones entre ellos y el resto de la comunidad educativa.
Se confirma su participación en el Consejo Escolar, y se les tiene en cuenta cuando el Colegio realiza actos públicos.


Por último, se advierte que al ser diversa la tarea de cada uno de ellos, no existe mucha comunicación, o no tanta como la que hay entre los profesores.

 

Capítulo de las Esteras
[Imagen de mayor tamaño]