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Índice
I. Introducción.
II. Un centro abierto
a todos.
III. Nuestro centro
es católico.
IV. Educamos
desde la Fe y para la Fe.
V. Cómo vemos al hombre.
VI.
Valores, actitudes y comportamientos que potenciamos.
VII. Nuestros
criterios pedagógicos.
VIII.
Organización de la comunidad educativa.
IX. Profesores.
X. Padres de alumnos.
XI. Alumnos.
XII. Carácter
no lucrativo del centro.
XIII. Valor del ideario.
I.- Introducción.
Con este Ideario presentamos nuestro modelo educativo, que expresa en esencia el tipo de persona que queremos lograr; este documento constituye el aspecto más importante del carácter definido de nuestros Centros.
Va dirigido a padres, alumnos, profesores y personal no docente.
1. En ejercicio del derecho que reconoce el artículo 27 de la Constitución, la legislación orgánica y demás disposiciones que lo desarrollan, los Franciscanos establecen en este documento el carácter propio del mismo.
2. La plena consecución de los objetivos aquí contenidos exige que todos los miembros de la comunidad educativa tengan conocimiento del carácter propio del Centro y lo acepten o, al menos, lo respeten. La Entidad Titular facilitará ese conocimiento (Art. 22 LODE).
Este Ideario se ofrece a la sociedad para que, quienes lo desean, puedan elegir este modelo concreto, entre la diversidad actual de clases y estilos de educación.
II. Un Centro abierto a todos.
Los padres son los primeros y principales responsables de la educación de sus hijos. A ellos les corresponde, pues el derecho preferente de elegir el tipo de educación y la escuela que desean para sus hijos. Por tanto:
4.Queremos que todo el que desee la educación que se imparte en este Centro pueda recibirla.
5. Rechazamos toda discriminación en la admisión de alumnos por razón de clase social, posición económica, creencias religiosas, afiliaciones políticas o cualidades humanas.
6. Dentro de esta postura, nuestra preferencia se orienta hacia los más necesitados.
III. Nuestro Centro es católico
7. Para nosotros el acontecimiento principal de la historia es Jesucristo. Él nos da una perspectiva determinada del origen y del destino del hombre, de su dignidad y de su misión en la familia, en el trabajo y en la sociedad.
8. Como seguidores de Jesucristo, creemos en la Iglesia Católica. Nuestro Centro es un Centro de la Iglesia. Se inscribe en su misión docente y se adhiere plenamente a su Magisterio y directrices.
9. Desde esa perspectiva intentamos conseguir los fines que pretende todo Centro educativo escolar, subrayamos ciertos valores y elegimos una determinada pedagogía y organización.
10. No imponemos a nadie esa perspectiva. Consideramos al hombre inviolable en su vida, en su libertad y en su conciencia.
IV. Educamos desde la fe y para la fe.
11. Damos por supuesto que los alumnos de este Centro han venido a él por la libre voluntad de sus padres y que saben cuál es nuestra identidad. Ello quiere decir que todos aceptan o respetan que Jesucristo y su mensaje son para nosotros el mejor proyecto de existencia y que en ellos se enraízan los valores y el clima de nuestra educación.
12. Con fe o sin ella, en el horizonte del hombre está Dios. Por eso optamos por una formación abierta a la transcendencia, convencidos de que la religión y la fe enriquecen a la persona humana.
13. Como Centro católico, formamos parte de la Iglesia local y compartimos activamente su misión evangelizadora y sus criterios pastorales.
14. La enseñanza religiosa escolar forma parte de la educación en la fe y de su oferta. Será impartida con la mayor calidad posible dentro del horario escolar.
15. Pretendemos además que:
-
toda la enseñanza constituya un diálogo entre la fe y la cultura;
-
el clima de nuestra escuela esté configurado por la vivencia cristiana;
-
una serie de actividades de libre opción, entre las que se incluyen la oración y la vida sacramental, completen la pastoral educativa del Centro. La dirección y organización de esta pastoral pertenece al carácter propio del Centro.
16. Nos obligamos a una formación que haga posible, de una manera progresiva, la opción personal, libre y comprometida por la fe cristiana. No imponemos a Jesucristo, pero sí tomamos la responsabilidad de dar la oportunidad y los medios para encontrarle.
V. Cómo vemos al hombre.
17. El hombre es señor del mundo e hijo de Dios. Su dignidad personal merece todo respeto. Está hecho para la verdad, el amor y la libertad y es acreedor a que todos los ordenamientos jurídicos le reconozcan sus derechos, que comportan los correspondientes deberes.
18. El hombre tiene derecho al pleno desarrollo de todas sus dimensiones espirituales y corporales y, por lo tanto, a una educación integral. El marco básico de esa educación es la familia.
19. El hombre es un ser social. Por eso se le debe y se debe a la justicia, a la solidaridad y a la fraternidad con los demás hombres, y a la transformación perfeccionadora de la sociedad en que vive.
VI. Valores, actitudes y comportamientos que potenciamosCorrespondiendo a nuestra visión del hombre, educamos para:
20. La convicción de que el hombre vale más por su ser auténtico que por su riqueza materia.
21. El respeto a todos los hombres, cualquiera que sean sus ideas y acciones.
22. La solidaridad y, más en profundidad, la fraternidad con todos ellos, intentando llegar a verlos como hijos de Dios y hermanos en Cristo. Aquí está para nosotros la clave de todo lo demás
23. La paz, la convivencia, la comunicación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
Esto sólo será posible si educamos en:
24. El sentido de la justicia en las relaciones personales y en las estructuras sociales, económicas y políticas, con una profunda sensibilidad hacia las injusticias existentes y una conciencia operante de compromiso en la transformación constante y positiva de la sociedad y del mundo en que vivimos.
25. La libertad personal, en un proceso de progresiva liberación de los condicionamientos internos y externos; el respeto a la libertad de los demás; la inquietud y el rechazo frente a toda restricción, manipulación y opresión de la libertad de los individuos, los grupos y los pueblos.
27. La visión positiva del hombre y del acontecer humano, motivando la esperanza y la alegría que deben ser el talante habitual de educadores y alumnos.
28. El conjunto de valores
y actitudes que conforman una antropología cristiana y sus códigos
morales.
La educación en estos aspectos fundamentales sólo será posible
si la vida misma del Centro encarna, en sus estructuras y en
sus formadores, lo que quiere transmitir.

Profesión de Clara a manos de Francisco
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VIII. Organización de la Comunidad Educativa
38. Los profesores, padres, alumnos, personal no docente y Entidad Titular constituyen una comunidad educativa, que debe vivir unida, ilusionada y de forma responsable la gran tarea de educar y de educarse.
39. Esta tarea incluye la inserción activa en su entorno inmediato, cuya promoción social y cultural debe procurar, y la colaboración y coordinación con otras entidades educativas.
40. Aspiramos a que la comunidad educativa llegue a constituirse, en la medida de lo posible, en comunidad educativa cristiana.
41. La responsabilidad de la comunidad educativa tiene que ser un responsabilidad compartida, que mire al bien de todos y se traduzca en una participación activa y debidamente ordenada en todos los órganos de gobierno establecidos y en toda la actividad del Centro.
42. La titularidad del Centro reconoce a los órganos de gobierno del mismo las atribuciones que las disposiciones legales les confieren, dentro del respeto al carácter propio que aquí se establece, y espera de ellos la más amplia y decidida colaboración para que dicho carácter se verifique en la práctica.
43. La Entidad Titular del Centro considera a la comunidad educativa como el cuerpo vivo en el que tiene que cobrar forma el carácter propio que se desarrolla en este documento. Es consciente de que sólo con la colaboración de todos puede llegar a realizarse y pide confiadamente a todos esa colaboración.

Profesión de Clara a manos de Francisco
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