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I.-
Introducción. |
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Con este Ideario presentamos nuestro
modelo educativo, que expresa en esencia el tipo de persona que queremos
lograr; este documento constituye el aspecto más importante del carácter
definido de nuestros Centros.
Va dirigido a padres, alumnos, profesores y personal no docente.
1. En ejercicio del derecho que reconoce el artículo
27 de la Constitución, la legislación orgánica y demás disposiciones que
lo desarrollan, los Franciscanos establecen en este documento el carácter
propio del mismo.
2. La plena consecución de los objetivos aquí contenidos
exige que todos los miembros de la comunidad educativa tengan conocimiento
del carácter propio del Centro y lo acepten o, al menos, lo respeten.
La Entidad Titular facilitará ese conocimiento (Art. 22 LODE).
3. Este Ideario se ofrece a la sociedad para que,
quienes lo desean, puedan elegir este modelo concreto, entre la diversidad
actual de clases y estilos de educación.
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II.
Un Centro abierto a todos. |
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Los padres son los primeros y principales responsables de la educación
de sus hijos. A ellos les corresponde, pues el derecho preferente de elegir
el tipo de educación y la escuela que desean para sus hijos. Por tanto:
4. Queremos que todo el que desee la educación que
se imparte en este Centro pueda recibirla.
5. Rechazamos toda discriminación en la admisión de
alumnos por razón de clase social, posición económica, creencias religiosas,
afiliaciones políticas o cualidades humanas.
6. Dentro de esta postura, nuestra preferencia se
orienta hacia los más necesitados.
7. Para nosotros el acontecimiento principal de la
historia es Jesucristo. Él nos da una perspectiva determinada del origen
y del destino del hombre, de su dignidad y de su misión en la familia,
en el trabajo y en la sociedad.
8. Como seguidores de Jesucristo, creemos en la Iglesia
Católica. Nuestro Centro es un Centro de la Iglesia. Se inscribe en su
misión docente y se adhiere plenamente a su Magisterio y directrices.
9. Desde esa perspectiva intentamos conseguir los
fines que pretende todo Centro educativo escolar, subrayamos ciertos valores
y elegimos una determinada pedagogía y organización.
10. No imponemos a nadie esa perspectiva. Consideramos
al hombre inviolable en su vida, en su libertad y en su conciencia.
11. Damos por supuesto que los alumnos de este Centro
han venido a él por la libre voluntad de sus padres y que saben cuál es
nuestra identidad. Ello quiere decir que todos aceptan o respetan que
Jesucristo y su mensaje son para nosotros el mejor proyecto de existencia
y que en ellos se enraízan los valores y el clima de nuestra educación.
12. Con fe o sin ella, en el horizonte del hombre
está Dios. Por eso optamos por una formación abierta a la transcendencia,
convencidos de que la religión y la fe enriquecen a la persona humana.
13. Como Centro católico, formamos parte de la Iglesia
local y compartimos activamente su misión evangelizadora y sus criterios
pastorales.
14. La enseñanza religiosa escolar forma parte de
la educación en la fe y de su oferta. Será impartida con la mayor calidad
posible dentro del horario escolar.
15. Pretendemos además que:
-
toda la enseñanza constituya un diálogo entre la fe y la cultura;
-
el clima de nuestra escuela esté configurado por la vivencia cristiana;
-
una serie de actividades de libre opción, entre las que se incluyen
la oración y la vida sacramental, completen la pastoral educativa
del Centro. La dirección y organización de esta pastoral pertenece
al carácter propio del Centro.
16. Nos obligamos a una formación que haga posible,
de una manera progresiva, la opción personal, libre y comprometida por
la fe cristiana. No imponemos a Jesucristo, pero sí tomamos la responsabilidad
de dar la oportunidad y los medios para encontrarle.
17. El hombre es señor del mundo e hijo de Dios. Su
dignidad personal merece todo respeto. Está hecho para la verdad, el amor
y la libertad y es acreedor a que todos los ordenamientos jurídicos le
reconozcan sus derechos, que comportan los correspondientes deberes.
18. El hombre tiene derecho al pleno desarrollo de
todas sus dimensiones espirituales y corporales y, por lo tanto, a una
educación integral. El marco básico de esa educación es la familia.
19. El hombre es un ser social. Por eso se le debe
y se debe a la justicia, a la solidaridad y a la fraternidad con los demás
hombres, y a la transformación perfeccionadora de la sociedad en que vive.
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VI.
Valores, actitudes y comportamientos que potenciamos |
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Correspondiendo a nuestra visión del hombre,
educamos para:
20. La convicción de que el hombre vale más
por su ser auténtico que por su riqueza materia.
21. El respeto a todos los
hombres, cualquiera que sean sus ideas y acciones.
22. La solidaridad y, más
en profundidad, la fraternidad con todos ellos, intentando llegar
a verlos como hijos de Dios y hermanos en Cristo. Aquí está
para nosotros la clave de todo lo demás
23. La paz, la convivencia,
la comunicación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu
abierto, dialogante, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
Esto sólo será posible si educamos en:
24. El sentido de la justicia
en las relaciones personales y en las estructuras sociales,
económicas y políticas, con una profunda sensibilidad hacia
las injusticias existentes y una conciencia operante de compromiso
en la transformación constante y positiva de la sociedad y del
mundo en que vivimos.
25. La libertad personal,
en un proceso de progresiva liberación de los condicionamientos
internos y externos; el respeto a la libertad de los demás;
la inquietud y el rechazo frente a toda restricción, manipulación
y opresión de la libertad de los individuos, los grupos y los
pueblos.
27. La visión positiva del
hombre y del acontecer humano, motivando la esperanza y la alegría
que deben ser el talante habitual de educadores y alumnos.
28. El conjunto de valores
y actitudes que conforman una antropología cristiana y sus códigos
morales.
La educación en estos aspectos fundamentales sólo será posible
si la vida misma del Centro encarna, en sus estructuras y en
sus formadores, lo que quiere transmitir. |
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VII. Nuestros criterios pedagógicos |
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el alumno como principal artífice de su propia educación.
-
las características del
hombre de hoy y de la cultura en que vive, y
-
los retos previsibles que puede plantearle el futuro estimamos
necesario que la línea pedagógica global del Centro tenga
las siguientes características:
29. Cultivar de forma armónica,
gradual y adaptada a la edad, todos los componentes de la personalidad
humana: intelectuales, volitivos, afectivos, estéticos, físicos,
sexuales, etc.
30. Poner en práctica continuamente
una pedagogía personalizada, que tiene en cuenta a cada alumno
como es y se acomoda a las características que demanda su propia
individualidad.
31. Seguir una pedagogía
activa, que fomente la iniciativa, la creatividad y la búsqueda
personal de las verdades y certezas.

Francisco es consolado [Imagen de mayor tamaño]
32. Orientar para el ocio
y su aprovechamiento, resaltando la cultura y el deporte.
33. Aprender a trabajar en
grupo, en colaboración, de forma coordinada.
34. Suscitar un talante dinámico,
no estático; abierto a la necesidad de una continua actualización
de los saberes; preparado para la evolución y el cambio como
constantes de la vida en todos sus aspectos.
35. Tratar a los alumnos
con espíritu de servicio, con cercanía, en relación de amistad,
con la autoridad nacida de la propia competencia y entrega,
sin autoritarismo ni dogmatismos.
36. Buscar, en fin, que el
alumno se sienta feliz en sus trabajo, en las relaciones con
los profesores y compañeros, en todas las actividades que constituyan
la vida del Centro.
37. Entre nuestras peculiaridades,
como colegio franciscano, están:
-
Educar en la austeridad inspirada en el espíritu de pobreza
de Francisco de Asís, para compensar el consumismo exagerado
de la sociedad actual.
-
Tener una especial devoción a María Inmaculada, patrona
de la Orden y de alguno de nuestros Colegios.
-
Inculcar el respeto y el amor del hombre, nuestro hermano,
y como consecuencia empeñarnos en la fraternidad universal.
-
Fomentar actitudes de alegría y amor a la naturaleza que
Dios puso en nuestro entorno, como fruto de una visión limpia
del mundo.
-
Capacidad para disfrutar de la vida como don de Dios.
-
Cultivar la disponibilidad y acogida hacia todos y en
especial con los más necesitados.
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VIII.
Organización de la Comunidad Educativa |
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38. Los profesores, padres,
alumnos, personal no docente y Entidad Titular constituyen una
comunidad educativa, que debe vivir unida, ilusionada y de forma
responsable la gran tarea de educar y de educarse.
39. Esta tarea incluye la
inserción activa en su entorno inmediato, cuya promoción social
y cultural debe procurar, y la colaboración y coordinación con
otras entidades educativas.
40. Aspiramos a que la comunidad
educativa llegue a constituirse, en la medida de lo posible,
en comunidad educativa cristiana.
41. La responsabilidad de
la comunidad educativa tiene que ser un responsabilidad compartida,
que mire al bien de todos y se traduzca en una participación
activa y debidamente ordenada en todos los órganos de gobierno
establecidos y en toda la actividad del Centro.
42. La titularidad del Centro
reconoce a los órganos de gobierno del mismo las atribuciones
que las disposiciones legales les confieren, dentro del respeto
al carácter propio que aquí se establece, y espera de ellos
la más amplia y decidida colaboración para que dicho carácter
se verifique en la práctica.
43. La Entidad Titular del
Centro considera a la comunidad educativa como el cuerpo vivo
en el que tiene que cobrar forma el carácter propio que se desarrolla
en este documento. Es consciente de que sólo con la colaboración
de todos puede llegar a realizarse y pide confiadamente a todos
esa colaboración.
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IX.
Profesores |
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44. Reconocemos a los profesores
el derecho al ejercicio de la libertad de cátedra, "dentro
de los límites propios del puesto docente que ocupan",
límites que vienen dados por las características específicas
del nivel educativo en que imparten su enseñanza y por el carácter
propio de este Centro. Deseamos compartir con ellos la misión
educativa no sólo en el respeto mutuo, sino en una profunda
comunión de intenciones y de actitudes.
45. Trabajaremos con todo
empeño para que el status socieconómico del profesorado esté
a la altura que la noble tarea de la educación merece.
46. Se facilitarán al profesorado
los instrumentos idóneos para una formación permanente en el
orden profesional, humano y religioso.
47. En la selección del profesorado
del Centro se habrá de tener en cuenta el carácter propio que
en este documento se define.
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X.
Padres de alumnos |
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48. Consideramos que ningún
Centro educativo puede llevar a cabo sus fines propios sin un
profundo y permanente contacto con los padres de sus alumnos.
Por ello procuraremos siempre, por nuestra parte, ese contacto
en orden a una educación conjunta coherente.
49. Alentamos asimismo el movimiento asociativo
de los padres, y deseamos que, de acuerdo con la naturaleza
propia del Centro, tenga un carácter católico.
50. Estimamos que nuestra responsabilidad
de educadores abarca el proporcionar a los padres la ayuda necesaria
para que puedan realizar cada vez mejor su propia tarea de educadores
fundamentales en la familia.
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XI.
Alumnos |
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51. Consideramos positivo y fomentamos el asociacionismo
de los alumnos, así como su participación el la vida y gobierno
del Centro, en la medida de sus posibilidades.
52. Estimamos como un deber especial del
Centro no sólo contribuir a la formación a la que tienen derecho
y con las características que en este documento se señalan,
sino prestarles particular atención en sus peticiones, reclamaciones
y observaciones.
53. Deseamos, en fin, que los alumnos, una
vez terminados su estudios en el Centro, puedan considera siempre
esta etapa de su educación como base fundamental de toda su
formación humana y religiosa. El Centro se esforzará por seguir
atendiendo a su antiguos alumnos y por mantener con ellos una
estrecha vinculación.
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XII.
Carácter no lucrativo del Centro |
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54. Nuestros Colegios Franciscanos
encarnan un proyecto educativo al servicio de la sociedad y
de la Iglesia. El interés que nos mueve no es otro que contribuir
a la educación cristiana de los jóvenes. Por eso administrará
de forma transparente y abierta sus recursos y medios, y -renunciando
al lucro- promocionará ayudas de estudio a los menos favorecidos
económicamente.
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XIII.
Valor del ideario |
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55. La finalidad de este Ideario
es lograr una mayor responsabilización, por parte de la Comunidad
Educadora para que todos colaboren en la buena marcha de nuestros
Centros.
56. El conocimiento de este documenta estimula
a la aceptación y exige el respeto a la línea educativa contenida
en el mismo, pero sería deseable, que los miembros de la Comunidad
Educativa de nuestros Colegios, se identifiquen con este Ideario.
57. El verdadero intérprete de los puntos
de este documento es la Entidad Titular, que lo ha elaborado;
a la que corresponde, así mismo renovarlo o reformarlo, cuando
las nuevas exigencias pedagógicas o sociales lo aconsejen, en
conformidad con los signos de los tiempos. |

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