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Titular del convento: San Francisco. Dirección: Av. Zaragoza, 6. Tel. 978 617 463.

Los hermanos atienden:

Esta comunidad la forman actualmente los hermanos

Jaime Pellicer Marco
José Antonio Llombart Cogollos, vicario <jallombart[ARROBA]franciscanos.org>
Pedro Escriche Perales, capellán hospital y párroco de pueblecitos
Miguel Ángel Lavilla Martín, párroco <miguel-lavilla[ARROBA]libero.it>
Alfredo Colás Moscardo, administrador

Pueden encontrar en la web Franciscanos en Aragón, www.aragonofm.org, información del convento e iglesia de san Francisco de Teruel

Nota histórica

Hacia 1217 fundaron este convento dos frailes italianos que murieron mártires en el todavía reino moro de Valencia. Tal recuerdo impulsó, siglo y medio después, al arzobispote Zaragoza, don García Fernández Heredia, a reconstruir espléndidamente la iglesia (1392), en cuya diócesis estaba entonces incluida Teruel, ya que su obispado data de 1571. Era don García miembro de una familia que se distinguió por sus aficiones suntuarias y gestos aristocratizantes, lo cual le llevaría a desdeñar el ladrillo mudéjar, cuyo predominio en la ciudad de Teruel es aplastante, ya elegir la cantería y el estilo gótico puro, con lo cual resultó el templo más individualizado y singular de la ciudad. Fueron arquitectos Conrat Rey y Gonzalo de Vilvo, y se terminó de edificar en el año 1402.

La iglesia responde estrictamente al patrón más frecuente en el gótico mediterráneo, que crearon precisamente los franciscanos y dominicos en el siglo XIII, y compite en dimensiones, elegancia y purismo con los mejores del estilo, mostrándose sin tapujos su esquema arquitectónico. Poco atendida por los historiadores españoles, son los aragoneses Sebastián López, F. Santos y C. Atienza quienes la han estudiado. Sus medidas son de unos cincuenta metros de longitud, siendo su nave de trece metros de ancho, y consta de cinco tramos. La luz le llega a través de hermosos ventanales apuntados, con tracerías y su interior se embellece con haces de columnillas que descienden de los nervios, adosados a los muros, con loas arcadas apuntadas de las capillas, también abovedadas en crucería. Su hastial es uno de los mas bellos del gótico de Aragón, con frontis triangular, gran ovalo y portada apuntada bajo gablete, flanqueada por dos contrafuertes. Análoga es la portada sur, pero sin gablete. El claustro está muy modificado; es de ladrillo con arcadas apuntadas de piedra.

Las claves de las bóvedas del templo, muestran, variando el entrono en que se inscribe, el escudo de armas de D. García, con sus siete torres. El de la bóveda que cubre el presbiterio, monumental, queda flanqueado por dos ángeles y lo corona una cruz. Suele figurar también en las bóvedas de las capillas laterales. A ambos lados del ventanal del presbiterio aparece, en cambio el escudo de la familia construido por cinco castillos.

El coro, realizado un siglo después que la iglesia, pertenece al renacimiento, sustentado por tres arcos de medio punto y bóvedas de estrella o de mantelete, cuyo entramado constituye una fuerte estructura, capaz de sostener su amplia y pesada superficie superior.

En el siglo XVIII, se le dotó a la iglesia de un órgano de los llamados románticos, del valenciano Pedro Palop, quien por estas tierras modernizo también el de la iglesia de Cella, añadiéndole nuevos registros y separando la consola del cuerpo del órgano.

El claustro cuenta con una bella puerta gótica, hoy día cegada, que comunicaba el claustro del convento con la iglesia y a cuyos pies quedan enterrados tres franciscanos de la comunidad, que asistieron como peritos al concilio de Trento.

La cristalería de los ventanales, de artística factura que llama la atención de los expertos, fueron confeccionados en Zaragoza en 1570.

Los restos de los mártires descansaron largo tiempo en una arqueta labrada el año 1628, a expensas del barón D. Gaspar Sánchez Muñoz, señor de Escriche. Desde el año 1690 se dispuso de otra de cristal, que mandó labrar D. Diego Andrés Cutanda. Esta urna fue depositada, en el año 1917, con motivo del VI centenario de la venida de los santos mártires a Teruel, en otra más capaz, de hierro repujado, obra de un artista de la localidad. En el año 1877 se repara la urna de cristal, muy deteriorada, al haberse tenido tres años enterrada bajo tierra, a la entrada de la sacristía, durante la guerra civil de 1936.

(Notas sacadas de la web del Convento Franciscano de Teruel)